Mayte Soriano Castelló

Y tú, te cueces o te enriqueces?

Y tú, te cueces o te enriqueces?

Quizás pensamos que tener buena Salud Mental únicamente hace referencia a no sufrir ningún trastorno o enfermedad de carácter psicológico. Pues bien, Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la Salud Mental abarca mayores dimensiones, y esta relacionada con la buena salud psicológica y emocional. Es por ello que las personas nos preocupamos en tener hábitos de vida saludables, intentamos tener una dieta completa y equilibrada, practicamos algún deporte o meditación, y en general nos cuidamos bastante. Ahora bien, que sucede con el cuidado de la esfera emocional. Nos cuidamos y protegemos de las actitudes tóxicas propias y de los demás? Sabemos identificar este tipo de conductas y relaciones que nos afectan sutilmente a nuestra salud emocional y espiritual?

En el año 2017 la OMS realizó una campaña para tomar conciencia de los riesgos de sufrir problemas psicológicos en el ámbito laboral. Nos daban cifras alarmantes, como que uno de cada cinco trabajadores podían experimentar un trastorno de salud mental a consecuencia del estrés laboral. Y como estos problemas de salud psicológica, tienen un impacto directo en los lugares de trabajo a través del aumento del absentismo, la reducción de la productividad y el aumento de los costos de atención de la salud. Crees que estas cifras se han reducido? Tristemente no. Actualmente siguen siendo excesivamente altas las tasas de absentismo laboral por estos motivos.

Entonces… que podemos hacer para minimizar riesgos y cuidarnos sabiendo que jugamos en una liga de mercados muy competitivos que cada día nos amenaza con un aumento vertiginoso del ritmo de trabajo, haciéndonos vulnerables frente a esta problemática social y comunitaria, que afecta directamente a la productividad de las empresas?

La respuesta es bien sencilla, seguro te resulta familiar esta frase: “la unión hace la fuerza”. Esta afirmación cobra un doble sentido, y ahora te explicaré porque introduciendo un término del que no se si has oído hablar. La Inteligencia Emocional Colectiva (IEC) o Inteligencia Emocional Grupal. Desarrollar acciones en esta línea puede ser la clave para prevenir y curar las dolencias de nuestro corazón y nuestra alma en los equipos y organizaciones.

Leyendo este verano a Ovidio Peñalver en su libroEmociones Colectivas” deEditorial Alienta, entendí que del mismo modo que sentimos a nivel individual también lo hacemos como colectivo. Y en este sentido, el grupo puede ser fuente de protección y desarrollo. Si aprendemos a gestionar nuestras emociones colectivas, podemos crecer y evolucionar como grupo. Del mismo modo que si no se trabaja en favor de identificarlas y gestionarlas, será el grupo en sí mismo el que nos predisponga a enfermar.

Sucede que el ser humano está influenciado por el entorno en su forma de pensar, sentir y actuar, y viceversa. Cuantas veces nos hemos encontrado en un entorno laboral tóxico, agresivo, apático o desmotivado, y nos han perjudicado en nuestro estado de ánimo y rendimiento. Al igual que cuando me siento motivado y alineado con mis objetivos y los objetivos de mi equipo y Organización, las ganas de implicarme en mi trabajo y conseguir resultados asciende y se potencia notablemente.

Este es el abordaje que desde el Coaching Ejecutivo y de Equipos se pretende introducir en las organizaciones. Un trabajo de toma de conciencia, entrenamiento y desarrollo de competencias emocionales para mejorar el funcionamiento del equipo a través de la Inteligencia Emocional Grupal (IEG)

Ovidio Peñalver nos habla de 4 pasos para cambiar la emocionalidad colectiva:

1) Toma de conciencia: nuestro trabajo como Coaches supone ayudar a transitar con los estados de ánimo colectivos y no tanto con las emociones aisladas. Es decir, diagnosticar para trazar un punto de partida. Nos valdremos de aspectos del sistema tales como: sus valores, visión, simbologia, rituales, entorno, etc. Todo ello para que, a través de la reflexión grupal consigamos elaborar un diagnostico consensuado.

2)  Asunción de Responsabilidad: trabajar sobre la asunción de responsabilidad es predisponer a la acción. Si no asumimos esto, solo nos queda la queja y el victimismo. Cuando un sistema se siente responsable de lo que le sucede o adolece, puede trazar un plan de acción para modificar ese estado.

3) Plan de Acción: con toda la información sobre la mesa, solo queda pasar a la acción y gestionar el estado emocional colectivo. Existen dos fórmulas posibles: provocar nuevas experiencias que generen emociones positivas recurrentes o trabajar sobre la fundamentación de nuevos “juicios colectivos maestros”. Podemos sumar a estas acciones coaching de equipos, configuraciones sistémicas o sociodrama, entre otras técnicas para el abordaje en sistemas organizacionales.

4) Mantener la nueva emocionalidad sistémica: para mantener esta nueva emocionalidad será necesario establecer indicadores y avisadores de que la emocionalidad conseguida se está manteniendo. Además el sistema tendrá que ejercitarla con rutinas establecidas para ello. Estas acciones se definirán y correrán a cargo de los miembros de sistema. Podrán establecerse espacios periódicos para conversar sobre su emocionalidad colectiva, revisar creencias y juicios, diseñar actividades que refuercen y mantengan viva la nueva emocionalidad. Además de tener a una o varias personas del sistema como responsables de garantizar el mantenimiento de esta nueva identidad sistémica.

Cuales son los beneficios que buscamos con este entrenamiento dentro de los equipos en las Organizaciones:

· Potenciar al equipo como factor de protección e impulsor del Bienestar Emocional en la Organización.

· Favorecer espacios emocionales de seguridad donde los trabajadores puedan compartir inquietudes, dificultades, creencias y valores fomentando la pertenencia y alineación con su equipo y Organización.

· Generar vínculos de confianza que conformen al equipo como un sistema cohesionado que funciona con una conectividad y sintonia precisa.

  • Mejorar los canales de comunicación interna e interrelaciones entre miembros del equipo.
  • Reducir los conflictos y agilizar la resolución de los mismos.
  • Reducir estados de estrés, ansiedad y malestar psicológico que a su vez reducirán las ausencias y bajas laborales.
  • Aumentar la eficacia, eficiencia y productividad de los Equipos.
  • Fomentar acciones que ayuden a retener el Talento en las Organizaciones a través del Salario Emocional.

Por tanto, cuando se apuesta por trabajar la Inteligencia Emocional Colectiva desde el Coaching, se está apostando por la Prevención y el cuidado de la Salud Emocional de los equipos. Dotando a sus miembros de herramientas y estrategias para el cuidado propio y el de sus colaboradores, con todos los beneficios que ello reporta, al sistema y a la propia Organización.

Es por tanto una apuesta win – win, ya que “Ganamos Todos”.

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